
En la página 3, algo que deberían decirte en las academias de Coaching antes de entrar pero que obviamente no te dijeron porque se estarían disparando en el pie.
Lo que te enseña la revelación de Daniel San con el “pulido y encerado” del señor Miyagi en ‘Karate Kid’ sobre cómo ofrecer tus servicios de Coaching (igual te parece una pendejada pero es sabiduría marcial). Página 9.
En la página 11 descubres dónde se esconde un tesoro (oro molido) para saber qué pinches poner en los titulares de tus redes sociales para atraer clientes (y no es un libro de Paulo Coelho).

Algo que pusieron de moda las prostitutas romanas (y sigue de moda) para mostrarte cómo evitar que tu negocio sufra el mismo destino que la mayoría… RIP. Página 26.
En la página 35, una Guerra De Farmacias (no de Galaxias) con la que vas a entender cómo dejar de atraer a los que no quieren ni pagar unos chicles para resolver su problema, para empezar a atraer a los que sí quieren y pueden invertir en tus servicios de Coaching.
Y a partir de la página 46, la cereza del pastel. Una enseñanza para ser referente que saqué protagonizando una persecución policial (sin ser un delincuente)
Una vez que te descargues mi regalo entras en mi lista de correo.

Esa cita que los gurús del Coaching han borrado de los libros de tanto usarla:
Pues, permíteme querido Friedrich decir que va a ser que no.
No tienes por qué ir regalando tus sesiones.
O pidiendo poco porque lo que quieres es “ayudar” al prójimo.
Andar ahogado porque para llegar a fin de mes necesitas agendar hasta tu último minuto del día.
Y aún así ni que te llegue para cubrir lo básico.
Porque no sabes ni de donde sacar tantos clientes (aunque sea de los que pagan miserias).
Y a la que te pones a hacer ruido en las redes sociales, te empiezas a sentir vendehumos.
¿Cómo vas a vender si en tu cabeza lo que haces es caridad?
Y bueno… lo que sigue ya lo sabes (yo también lo viví)
Y la pena de mirar a tu familia y no saber responder a “qué onda con tu vida?”...
Pues no, querido Friedrich (o gurú de turno)
¿He acertado?
Pues, al primero que deberías ayudar es a ti mismo.
Y ya con la panza llena, el corazón contento y glucosa en el cerebro, estarás en condiciones de ayudar a otros.



Eso me dijo Javier Quintero después de leer uno de mis correos.
Acá te dejo el audio para que lo escuches de su sensual y Venetiquense voz.
Que soy un greñudo charlatán vendehumos… pero preciso como un cirujano en montar sistemas para conseguir clientes de Coaching de la Salud.
Que acabé tirando mi título de Coach por la ventana… y puede que tú también lo acabes haciendo (para que tu negocio te dé la tranquilidad que mereces)
Que los zombies no pagan (esto no hace falta que te lo diga yo) y cómo conseguir que los vivos se abalancen hambrientos por tus servicios.
Que Paulo Coelho escribe bonito, pero si lo imitas en tus comunicaciones va a ser difícil que consigas clientes (verás cómo comunicar para convertir tu Negocio de Coaching en una máquina atractora de clientes)
Que usar lanzamientos es lo mejor que puedes hacer si quieres ver tu cuenta del banco vacía. ¿Qué hacer entonces? (En uno de los primeros emails tendrás la respuesta)
Y una historia de piojos que además de comezón en la cabeza, te va a dejar una lección sobre el mensaje que no te conviene usar si quieres un Negocio de Coaching que te llene el corazón y el bolsillo…